La verdad es que no sabría decir por que decidí crear este blog. Lo más sencillo, sería reconocer que siendo el escribir historias algo que siempre me ha gustado. La posibilidad de exponerlas para que cualquiera pueda leerlas me incentivó a tomar la decisión. Sea como sea, esta resultando una interesante experiencia, un atractivo divertimento del que quiero hacer participe a todo el que guste.







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viernes, 3 de junio de 2011

La tristeza de la niña

Antes de nada quería daros las gracias por la buena acogida que le habéis dado a la historia de Virginia. Este relato es muy especial para mí, es nunca mejor dicho, la niña de mis ojos. Es quizás por eso, por lo que me ha hecho tanta ilusión ver que pese a ser una historia triste y con un desenlace evidente. Todos estabais interesados en conocer al detalle la historia. Una de las cuestiones que destaca en los comentarios es la posibilidad de que se trate de una historia real. En principio había pensado en responder a esta cuestión con un resumen en la columna de comentarios. Pero como ya he dicho este relato me es especial. Así que finalmente me decidí por darle al comentario forma de post.
El argumento, las situaciones y los personajes que conforman La niña de ojos tristes  son ficticios. Todo es pues fruto de mi imaginación… a excepción de la mirada. Esa mirada cargada de silenciosa y triste melancolía que hace conectar a los personajes y que da pie a la historia.

En mi caso la inspiración para escribir un relato puede venir de las cosas más dispares. Desde algo que leo o escucho, pasando por situaciones que vivo o pensamientos que sin saber por que me vienen de pronto a la mente. En el caso de este relato fue esa mirada. La mirada que crucé con una muchacha que vivía cerca de la cafetería en la que yo trabajaba por aquel entonces. Había visto a la chica ir y venir cientos de veces, conocía su historia.
 Tras perder a sus padres en el plazo de tres años, había acabado viviendo en casa de unos tíos. En el vecindario toda la gente alababa la entereza con la que, tras morir su madre en un absurdo accidente. La muchacha había afrontado la dura experiencia de la enfermedad terminal de su padre. Tras tantos acontecimientos dolorosos, empezar vivir con sus tíos, en compañía de tres primos de edades similares a la suya. Habría parecido la mejor opción de que aquella chica, pudiera tener la oportunidad de recuperar parte de su adolescencia y reencauzar su vida de la forma menos traumática. Por desgracia para la pobre, la vida aún le tenía reservada una nueva tragedia. El verano anterior, a aquella tarde en que nos miramos, otro absurdo accidente le costó la vida a su tío. Rompiendo el efímero equilibrio que la vida de la muchacha había empezado a adquirir.
Teniendo en cuenta mi propia experiencia. -Mi infancia tampoco fue lo que se dice un camino de rosas.- Puedo asegurar que tanto dolor, tanta mala suerte. Acaban suponiendo una carga emocional difícil de asimilar. Como ya he dicho, la expresión de tristeza que reflejaba el rostro de la muchacha era algo en lo que me había fijado a fuerza de verla pasar. Imagino, que el hecho de conocer su historia me hizo asumir que día a día, ella intentaba sobrellevar la tristeza que parecía emanar. Pero fue aquella tarde. La única vez que me asomé a sus ojos. Cuando algo dentro de mí me hizo concebir la idea de escribir esta historia.

Han pasado diez años de aquello. Lo último que supe de ella es que por suerte su vida pareció estabilizarse por fin, concediéndole un merecido respiro. No he vuelto a verla y la verdad es que ahora, mientras escribo. Pienso que me gustaría verla sonreír, aunque solo fuera una vez. Dudo que eso me hiciera olvidar el recuerdo de aquella tarde, el recuerdo de su mirada. Sería bonito poder verla feliz. Su historia y la de Virginia no cambiarían. Mi niña de ojos tristes cobró vida inspirada por la tristeza de una muchacha. Pero tal vez la felicidad de la mujer que es ahora, sería el mejor cierre para historias tan tristes.  

8 comentarios:

HADALUNA dijo...

A veces la inspiración puede surgir de las cosas más cotidianas, pero de todas formas tu manera de esribir llena muchos huecos en esa inspiración.
Un placer leerte. Besos.

La pequeña Meg dijo...

Es verdad que las cosas más sencillas pueden llevarnos a reflexiones e ideas más profundas. Me alegro de que existan personas que se preocupen o se tomen molestias por otras que prácticamente no conocen de nada. Es algo que no se da mucho hoy ne dia. Un beso!

Madame Milagros dijo...

hola Juan! te entiendo... alguna vez también lo he hecho... he escrito sobre algo que ha pasado en mi vida, dándole unas pinceladas de imaginación... salen historias muy bellas... como las que has escrito y compartido con nosotros...
besos y abrazos Juan, nos estamos leyendo.

Claire dijo...

La historia real es igual de triste que la ficticia... yo creo que seguro que ahora es una mujer feliz. Dios aprieta pero no ahoga, y tanta tragedia, tanta tristeza tiene que cambiar tarde o temprano dando lugar a una vida con esperanzas e ilusión. La mirada es es el espejo del alma.
Un abrazo.

kira permanyer dijo...

Bonita reflexión... la tristeza es algo que forma parte de todos, pero cuando se instala en la mirada, es dificil de superar...

Verónica dijo...

Muy bonito. Conozco algún caso similar y tienes razón, esas miradas no se olvidan.

Ya tengo ganas de leer tu próximo relato!!

juan andrés estrelles dijo...

Muchas gracias HADALUNA.

Por desgracia así es Meg. En esta sociedad competitiva e individualista preocuparnos por el prójimo, sea más o menos cercano. No es algo que suela ocurrir. Otro beso para ti.

Bueno Madame ya sabes lo que se dice sobre que muchas veces la realidad acaba superando a la ficción. Un beso.

Te aseguro Claire que esa vez más que a un espejo, resultó como un abismo, o al menos esa fue la impresión que me quedo. Yo también deseo que sea feliz se lo merece. Un beso

Gracias Kira, un placer volver a leerte por aquí. Ciertamente es muy difícil y en ocasiones no se supera tan solo se asume el tener que vivir con ella. Un beso.

juan andrés estrelles dijo...

Lo sé Verónica, no solo no se olvidan, te marcan. Gracias por el interés, prometo publicar uno en breve. Un beso.