La verdad es que no sabría decir por que decidí crear este blog. Lo más sencillo, sería reconocer que siendo el escribir historias algo que siempre me ha gustado. La posibilidad de exponerlas para que cualquiera pueda leerlas me incentivó a tomar la decisión. Sea como sea, esta resultando una interesante experiencia, un atractivo divertimento del que quiero hacer participe a todo el que guste.







Para cualquier sugerencia, crítica u opinión.






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jueves, 14 de abril de 2011

Efectos secundarios.

No soy aficionado al fútbol. Así que muy interesante tiene que estar un partido, juegue quien juegue, para que aguante viéndolo más de un cuarto de hora. Leo, eso si la prensa deportiva. Cuyas crónicas y columnas de opinión sobre fichajes, arbitrajes tendenciosos y maniobras e intereses de unos y otros. Pueden resultar en muchas ocasiones verdaderamente entretenidas. Este fin de semana por ejemplo, se jugó un derbi de máxima rivalidad regional entre el Valencia y el Villarreal. Durante los días que lo precedieron. A parte de sobre estrategias de juego, potencial de los equipos y de más asuntos relacionados con un encuentro de este tipo. Se habló y mucho sobre el color de la equipacion con que tenía que jugar el Valencia. Al parecer desde la directiva se planteó la posibilidad de optar por lucir la segunda equipacion, de color naranja y negro. En lugar de la primera, blanca y negra. Se trataba por supuesto de una jugada de markting. Pensada para aprovechar el tirón de un partido importante para potenciar la venta de los productos con los colores de menos demanda. La reacción de las peñas, el público en general e incluso de los propios jugadores fue de inmediato, totalmente contraria a la idea. Y finalmente la directiva hubo de recular, se jugaría con la equipacion tradicional. Los clubes y las marcas deportivas que les equipan cambian cada temporada los diseños de las equitaciones. Haciendo que los seguidores tengan que rascarse el bolsillo si quieren estar a la última. Pero esta última jugada del club para intentar pescar unas cuantas ventas más no ha sentado nada bien a la afición que ha protestado contra el exceso de afán mercantilista. El caso es que todo esto me ha hecho recordar una anécdota tal vez no muy conocida ocurrida en la NBA.


Sucedió en Nueva York y creo que ilustra bastante bien que en ocasiones los intentos por involucrar al público con su equipo sacando de paso un beneficio comercial tiene sus inconvenientes. Aquel año entrenaba a los New York Knicks el mismísimo Pat Riley y el equipo parecía tener posibilidades de conseguir algo importante. Riley responsable de la creación del alabado Showtime con el que había logrado ganar cuatro títulos con los Lakers. Tubo bien claro nada más hacerse cargo de la plantilla de los Knicks, que aquello no tenía nada que ver con su ex equipo. La calidad y capacidad de sus nuevos jugadores tenían poco en común con las de Magic y compañía. Por lo que el en el planteamiento del juego del equipo quedaba poco espacio para florituras y refinamientos técnicos. De manera que el elegante y refinado Riley, siempre impecablemente trajeado, bronceado y repeinado. Se transformó –sin perder su inmaculado aspecto- en una especie de sargento de hierro. Que fustigó sin piedad a sus jugadores hasta transformarlos en auténticos gladiadores. Aquellos aguerridos  Knicks basaron su juego en una asfixiante y desquiciante, capacidad defensiva que acababa bloqueando a sus rivales. Tras ir perfeccionando el nuevo sistema los resultados empezaron a llegar. Los Knicks iban sumando victorias y se convirtieron en un rival peligroso para cualquier equipo, por potente que fuera. La ciudad, los seguidores y la cruel prensa especializada de New York empezaron a creer en las posibilidades del equipo. El sistema ultradefensivo de los Knicks convertía la recta final de los partidos en un suplico para el rival. Especialmente si jugaban en casa. El público del Madison añadía entonces un punto extra de presión. Jaleando a los suyos, defensa, defensa, defensa, coreaban extasiadas las gradas. Incentivando a los suyos cada vez que los rivales tenían el balón e iniciaban un ataque. Es muy complicado ganarle a un equipo si no puedes hacer canastas. Para los contrarios el aro de los Knicks parecía entonces un objetivo inalcanzable.

Aprovechando la coyuntura, una gran cadena de pizzerías de la ciudad decidió lanzar una campaña promocional. Canjearían una porción de pizza gratis, por cada entrada de un partido en que los Knicks consiguieran dejar a sus rivales por debajo de los ochenta y cinco puntos de anotación. Los aficionados estuvieron encantados y la iniciativa tuvo un éxito impresionante. Pero apenas dos semanas después los directivos de los Knicks hubieron de solicitar a la cadena que la promoción fuera retirada. Ni a la directiva, ni al flemático Riley, les pareció seria aquella imagen de los últimos minutos de los partidos. Con las gradas del Madison  puestas en pie y el publico totalmente entregado animando a los suyos al grito de … Pizza, pizza, pizza.
                                                    
                                   

23 comentarios:

pseudosocióloga dijo...

Lo que si me ha quedado claro es que el baloncesto te gusta más que el fútbol.
Muy buena anécdota.

Antony Sampayo dijo...

Me hiciste reír con el final de tu historia, amigo, je je je.
Por cierto, el derby español que más apasiona a nosotros los colombianos es Real Madrid- Barcelona.
Yo si soy un fanático a morir del fútbol.

Abrazos.

Doctora Anchoa dijo...

¡Jajajaja! Me ha gustado tu historia. A mí el baloncesto también me gusta bastante. Con el fútbol no puedo, con decirte que vi la final del último mundial casi obligada...

HADALUNA dijo...

Queria darte las gracias por el bonito comentario que has dejado en mi blog.
Con tu permiso me quedo por tu casa virtual dando un paseo, pues lo que he visto hasta ahora me ha gustado.

Un beso.

Claire dijo...

jajaja, muy bueno el final. A mí no me va ni el fútbol ni el baloncesto, pero me he dejado algún dinerillo comprando productos comerciales como camisetas, pijamas, albornoces... es que cuando llegan los cumpleaños viene muy bien, y siempre están renovando...
Besos.

juan andrés estrelles dijo...

Gracias Pseudo, no dudaba de que te darías cuenta.
Efectivamente me encanta el baloncesto… y también el rugby y futbol americano. Pero solo verlos, nada de practicarlos soy de natural pacifico y respetuoso. Curiosamente lo que más me atrae de estos deportes ya no es tanto su espectacularidad. –Que también- Es el componente táctico y estratégico del que su juego se ha ido nutriendo. La expresión –es como estar viendo una partida de ajedrez- cobra carta de naturaleza al ver algunos enfrentamientos entre equipos de estas disciplinas.

juan andrés estrelles dijo...

Pues animo Antony, vas a disfrutar con la que se avecina en estas próximas semanas. Me alegra que te gustara, pero lo dicho en ocasiones la realidad es así de sorprendente. Un abrazo

juan andrés estrelles dijo...

Te entiendo Doctora.
Yo no la vi y aún hay quien sigue reprochándomelo como si hubiera cometido un sacrilegio. Un beso.

juan andrés estrelles dijo...

No hay por que darlas Hadaluna.
Me alegra leerte por aquí, estas en tu casa. Un abrazo, nos leemos.

Marcos Callau dijo...

Hola Juan. Se me ha ocurrido, después de leerte, y referente a los Knicks, que era bastante acertado animarlos al grito de ¡Pizza, pizza!. Dicen que lo mejor de New York viene de New Jersey... y ahí hay mucho italiano... Saludos.

juan andrés estrelles dijo...

Hola Claire. No eres la única. La verdad es que ese tipo de productos son una opción muy recurrida para bastante gente. Un beso.

Verónica dijo...

¡Qué bueno! ¡No lo sabía!, jejejejeje. Yo habría dejado que siguieran con lo de la pizza, así los aficionados estarían más contentos con la tripa llena.

juan andrés estrelles dijo...

Cierto Marcos, el gran Frank por ejemplo nació en ese estado. Y seguro que a ti se te ocurre algún buen clásico ambientado por allí. A mi de momento me viene a la mente otro “monstruo” el irrepetible Anthony “Tony” Soprano. Lo que tu dices un gran estado el de Jersey. Un abrazo.

Sandra dijo...

Vamos, que le salió el tiro por la culata, cómo se suele decir ;)

juan andrés estrelles dijo...

Estoy con tigo Verónica. Seguro que a ellos también les hubiera gustado. Un beso.

juan andrés estrelles dijo...

Exacto Sandra. El tiro o la pizza, según se mire. Gracias por la visita un beso.

Madame Milagros dijo...

Afionada al fútbol?? si lo soy pero del equipo Uruguayo... tengo celeste el corazón... jeeee

Juan tienes una mención en mi blog, pasa cuando gustes. Besos y abrazos, nos estamos leyendo.

Alejandra Sotelo Faderland dijo...

Aqui en Argentina desde hace unos años se sigue a la NBA por los equipos donde juegan los jugadores locales, aunque la mayoria es hincha de los Spurs por Manu Ginobili. Si s noche que esta inspirado, puede que no coma nadie en la ciudad o sino que coman todos pizza gratis, segun salga el marcador.

Fabiana dijo...

Lo más interesante del post, fue la pizza. Jajajaj. No te enojes, no es porque no me haya resultado entretenido el texto, sino porque para mí, el fútbol resulta menos interesante que jugar a las bochas.

Coincido conque el entusiasmo puede durarme unos 15 minutos siempre que vea un partido de la Selección Nacional. De otro modo ni intento encender el televisor. Pero en casa soy minoría y la mayoría de las veces nadie me consulta. El televisor se "clava" en un partido.
De todos modos, podría decir que estoy acostumbrada a que todo en mi vida pase por una pelota. Mi hijo ya hace 9 años que juega distintos torneos en diferentes clubes y normalmente no tiene otro tema de ocnversación.
Paciencia.

Consecuencias de tener un solo hijo, varón y fanático.

Saludos.

juan andrés estrelles dijo...

Gracias Madame nos leemos pronto. Un beso.

Gracias por la visita Alejandra. Yo también conozco gente capaz de no cenar por que perdió su equipo –de fútbol-.

Te entiendo Fabiana.
Por suerte en mi caso no tengo problema el fútbol no es motivo de discordia. Entiendo que estando metido en el mundillo tu hijo sea un apasionado. Pero apuesto que será estupendo verle radiante de felicidad. Una brazo, nos leemos.

Carla Kowalski dijo...

jajaja! Que buena anécdota!
Realmente la contaste muy bien!

La pequeña Meg dijo...

Oye, has hecho alguna ves una entrada similar a esta?? O puede que alguien hablareá de algo similar, vaya lio que tengo con los blogs!! :-P

juan andrés estrelles dijo...

Gracias Carla, me alegra que te haya gustado. Un beso.

No Meg, como dices te has liado. Este es mi primer post sobre baloncesto y pizzas. Un beso.