La verdad es que no sabría decir por que decidí crear este blog. Lo más sencillo, sería reconocer que siendo el escribir historias algo que siempre me ha gustado. La posibilidad de exponerlas para que cualquiera pueda leerlas me incentivó a tomar la decisión. Sea como sea, esta resultando una interesante experiencia, un atractivo divertimento del que quiero hacer participe a todo el que guste.







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lunes, 28 de marzo de 2011

Transición

Mierda- gruñó contrariado viendo que había olvidado la mostaza en la cocina. Acababa de dejarse caer en el sillón y ahora tendría que volver a levantarse. Menuda putada rezongó con resignación, incorporándose pesadamente, no le quedaba otra. Un buen solomillo como aquel requería su ración de mostaza. Se dijo mientras iba apresuradamente a la cocina. Ya de vuelta, cayó en la cuenta de que no había bajado al garaje a por el móvil. Tenía que estar en la furgoneta puesto que no lo veía por ninguna parte. -Que le den-  Bajaría a buscarlo en el descanso. Decidió ocupando el sillón, con solo ver la carne se le hacia la boca agua.
El inicio del partido prometía, una serie de jugadas de peligro se sucedieron en ambas áreas despertando expectación. No era un gran fan del fútbol en particular. Pero ya que aquel jodido resfriado le había chafado el plan de salir el fin de semana con los amigos a cazar. Al menos se entretendría con algo mientras degustaba el solomillo. Afortunadamente el resfriado no le había afectado al apetito. Y seguro que su cuerpo le agradecería que degustara aquel festín antes de endosarle las preceptivas dosis de jarabe y antibióticos recetados por el matasanos de la mutua.      

Por desgracia la emoción del juego terminó casi a la par que la carne. Tras un inicio trepidante los equipos se apelotonaron en el centro del campo. El partido se trabó convirtiéndose en una sucesión de faltas y pelotazos sin sentido. Lo que aprovechó para llevar los platos a la cocina y hacer algo de zaping. No hubo suerte la programación era un asco comprobó resignado, volviendo al fútbol. Estaba tomándose el antibiótico cuando la cosa pareció animarse otra vez.  El equipo local creo un par de ocasiones de peligro que los visitantes contrarrestaron en un contraataque que acabo en corner. -El partido esta vivo- proclamó satisfecho el comentarista saliendo de su apatía. En medio de todo aquel correcalles un delantero local controló el balón, dribló a su marcador, encaró el área rival… y fue derribado por otro defensa. La grada estalló en protestas mientras todos los jugadores acudían al lugar encarándose entre ellos. ¿Estaba fuera del área o estaba dentro? Era una jugada confusa que la repetición no terminaba de aclarar.
-Ya esta, al lío- bufó. Cuando los jugadores de ambos equipos rodearon al arbitro para protestar. La había pitado fuera. Tres minutos, unos cuantos empujones y aspavientos y un par de tarjetas después, la tangana quedo sofocada.
-Tanto barullo para nada.- resopló con fastidio. Viendo que finalmente el encargado de tirar la falta enviaba el balón a la grada con un lanzamiento propio de un ensayo de rugby. Una vez más la acción volvió a estancarse. Estaban apunto de llegar al descanso comprobó arrellanándose en el sillón, apenas quedaban cinco minutos. Tan solo necesitó dos para quedarse dormido.  

 Despertó sintiendo el cuerpo envarado y dolorido. El maldito resfriado le había tenido todo el día machacando. Pero ahora era como si de golpe se le hubiera ido a sentar encima, aprisionándole contra el sillón. Era una sensación desagradable, tal vez no había sido una buena idea salir de la cama. En la tele se sucedía un bloque de anuncios, el fútbol parecía haber acabado. Estaba pensado que lo mejor sería acostarse, cuando el inicio de una película captó su atención. No reconoció ninguno de los nombres de los títulos de crédito. Si bien por el formato de la presentación debía tratarse de uno de esos telefilmes presuntamente basados en hechos reales. Algún melodrama seguro, rumió adormilado. Sería mejor que se acostara, tenía que levantarse, tenía que ir a la cama.

El melodrama estaba en pleno apogeo cuando entreabrió los ojos. La protagonista recorría apresuradamente la casa con expresión angustiada comprobando puertas y ventanas. Por supuesto era de noche y la banda sonora se acelero anunciando un momento de tensión. Que no sirvió para despejarle. Pues lentamente empezó a notar como de nuevo el sopor le invadía. Pese a sus esfuerzos los parados se le cerraban. Al menos los dolores parecían haber remitido un poco.

¿Qué era eso? ¿Había sonado el timbre, o era el teléfono? Se dijo abriendo los ojos de golpe y agitando levemente la cabeza. No, no podía ser el teléfono, recordó cayendo en la cuenta de que había olvidado el aparato en la furgoneta. Tendría que bajar a por el de una vez, no fueran a llamarle del curro para pasarle algún aviso y entonces si que se iba a liar. Rumió con un suspiro de fastidio, sentía la boca pastosa. Nadie volvió a insistir con el timbre, seguramente no era eso lo que le había despertado. ¿Qué hora sería? Tardísimo seguro, asumió. En el televisor tras un par de anuncios de tarot apareció otro de una línea erótica. Era uno de esos largísimo anuncios donde se van alternando imágenes provocativas acompañadas por una narración igual de insinuante y adormecedora.

El medicamento parecía haber echo su efecto ya no sentía molestias. Tan solo tenía frío y sueño, mucho sueño. En la pantalla una rubia enfundada en un mini vestido. Le animaba a completar el refrán del panel luminoso que tenía a su espalda. Solo tenía que llamar al número que aparecía sobre impresionado en la imagen. Le recordaba machaconamente mientras se agitaba provocativa al ritmo de la música. Volvió a cerrar los ojos.

Ya no se escuchaba la música. Más bien parecía sonido de voces, como de una conversación. Sintió un escalofrió.

Finalmente parecía haberse hecho el silencio. Incluso el dolor y el frío habían desaparecido.

El rumor de unas voces que sonaban como alejadas fue aumentando poco apoco. Al principio no entendía lo que decían pero pronto empezaron a sonar más cercanas.

Entonces le vio, un tipo impecablemente trajeado se plantó frente a el. ¿Quién era aquel tipo? ¿Qué estaba haciendo en su casa?

-¿Esta bien ya pueden llevárselo?- dijo el hombre con desgana. Llevándose un pañuelo a la nariz y dando media vuelta, para desaparecer por la puerta con gesto apresurado.

¿Llevárselo? ¿Qué coño estaba pasando?

-Mira que bien eso podría haberlo dicho yo hace dos horas.- refunfuñó entre dientes un tipo alto y espigado. Que aguardaba a un lado en compañía de otro más bajo y calvo en los que no se había fijado.
-Claro, solo que el es el juez y nosotros los currantes. Así que aligeremos.- gruñó el calvo acercándose a la puerta y asomándose al pasillo.-Listo chicos todo vuestro, acabemos de una vez.- dijo chasqueando los dedos con gesto decidido.
Fue todo muy rápido. Tres desconocidos equipados con monos y caretas entraron en el salón y se dirigieron hacia el. No sintió nada cuando le arrebataron el cuerpo hinchado. Ni siquiera se dio cuenta de donde había salido aquel ataúd al que fueron a parar sus restos tras levantarlo del sillón y meterlo en un saco de plástico.

Mientras, ajenos a su presencia toda aquella gente seguía moviéndose de aquí para allá.
El calvo y su compañero empezaron a repasar las notas de un cuaderno. Cuarenta y tres años, divorciado el aviso lo habían dado sus compañeros después de que faltara un par de días al trabajo. La autopsia tenía la última palabra pero al parecer se había tratado de un infarto que probablemente pudo sufrir el sábado por la noche. Enumeró el calvo entono monocorde como recitando una letanía.
-Listo- concluyó el tipo alto cerrando el cuaderno.

Fue un autentico mazazo que le hizo comprender horrorizado. Tres días, habían pasado tres días antes de que alguien  decidiera buscarle. Confuso y desconcertado descubrió que pese a ser incorpóreos los fantasmas seguían teniendo la capacidad de llorar.

22 comentarios:

pseudosocióloga dijo...

Vaaaya.

Doctora Anchoa dijo...

Me ha gustado, sí señor.

mamacuentista.blogspot.com dijo...

me ha gustado mucho mucho

Siona dijo...

esos tres días dolieron como puñales...no era para menos...besos!

juan andrés estrelles dijo...

Gracias por la visita Pseudo, un saludo.Gracias

Doctora Anchoa, me alegro. Un abrazo.

Gracias mama cuentista, me alegra tenerte otra vez por aquí. Un abrazo.

Hola Siona, gracias por la visita y por dejar tu comentario.
Si, seguramente dolieron más que la propia muerte. Un abrazo, nos leemos.

Carla Kowalski dijo...

Ay... que triste ese final!
El cuento está muy bien contado. Todos los detalles como fueron los programas que iba viendo, son excelentes.
Para después encontrarnos con un giro inesperado, e insospechado.
Muy bueno!

La pequeña Meg dijo...

Me ha encantado, no sólo por el giro de la historia, sino por el retrato del personaje, increiblemente real, como si conocieses a alguien asi.

Un besazo!!

kira permanyer dijo...

ostras, J.Andres, no sabia de que iba... aun no se si estoy preparada para leer sobre la muerte... me cuesta, me obsesiona, me horroriza... Veo a mi padre en esa postura, en la uci, en todos lados.
Tu relato es tan real, tan cercano, que te felicito, es realmente sobrecogedor. Buena escritura, mejoró mucho el tempo. Felicidades.

Madame Milagros dijo...

Que triste que despues de todo... siendo fantasmas lloren... nooooooo como... no que viene algo mejor???

Besos y abrazos Juan, nos estamos leyendo.

mi nombre es alma dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
mi nombre es alma dijo...

No es el hecho de morir el horrible, sino el de que nadie te echaará de menos.

Gracias por pasar por mi cas y como no es tiempo de dispendios, te traigo un regalo sencillo, mi poema, mi voz y mi falda. Pincha en : te regalaré mi falda.

Verónica dijo...

Vaya, un final sorprendente. Y triste. ¡No me lo esperaba!.

¡Muy buen relato!

Cecy dijo...

Me fui metiendo con su fútbol, mientras pensaba que es un juego, que se juega bien, si los jugadores salen en equipo. Sorprendentemente la muerte te puede encontrar muy solo, entre tanta multitud y eso no es juego.

Me ha gustado mucho el relato, mucho.

Un beso.

Claire dijo...

Pobre hombre! A mi lo de los tres días tampoco me sorprende tanto, que basta que alguien sea un poco solitario para que pasen tres días sin ser echado de menos... salvo en el curro claro, que ahí si te retrasas un cuarto de hora ya lo notan...
Me ha gustado mucho y me ha dado pena el final. Al final no somos nada ¿eh? un cuerpo inerte en un sofá...
Besos.

Alejandra Sotelo Faderland dijo...

Vaya cuento negro del 'resfriado' fantasma, que descubre como se llevan lo que fuera su cuerpo. Lo cual me recuerda que pocos dias antes de divorciarme, mi ex no creia en que no debia usar el ascensor hasta que el flojo portero limpiara las manchas del piso, ni mucho menos creyera que fueran fluidos... del cuerpo de una habitante del edificio hallada muerta despues de tres dias en pleno verano. Me toco ver como sacaban la bolsa, como dejaba el recinto con aroma a soledad y olvido mas que a otra cosa, y las manchas en el piso que escapaban de la bolsa de plastico, mientras la subian a una camionetita de la policia. No se si se convencio, pero la soledad en los edificios y las ciudades, no es moco de pavo....

Andre εїз dijo...

Muchas gracias por pasar a leer y saludar!!

Nos leemos!!

Saludos!

juan andrés estrelles dijo...

Gracias Carla, otro beso para ti.

Gracias Meg.
Bueno, creo que si nos paramos a pensarlo un poco, es posible que todos conozcamos a alguien que sea un poco como el personaje. Un besote.

Lo siento Kira.
Entiendo como te sientes, tampoco a mí –aun que sea en sentido figurado- me es fácil hablar de la muerte. Pero últimamente he vivido algunas experiencias que me han dejado anímicamente tocado. Quizás por eso llevo unos días releyendo una serie de cuentos más o menos “oscuros” que tengo en diferentes estadios de elaboración. La ironía, el equívoco, la sonrisa, la frescura, es algo que añoro recuperar para mi inspiración. Espero poder publicar algo más divertido la próxima vez. Un beso.

Bueno Madame, si realmente los fantasmas existen, se supone que una de las razones es para “penar” por sus acciones en vida. O para intentar concluir algo que les quedo sin resolver. Un abrazo.

Gracias a ti Alma, por devolverme la visita y por el regalo. Unos versos muy sentidos.
Ciertamente debe ser duro darte cuenta de que nadie se acuerda de ti. Estas en tu casa un abrazo.

Gracias Verónica. Un beso.

juan andrés estrelles dijo...

Cuanta razón tienes Cecy la muerte y la soledad no son ningún juego. Gracias por tus palabras. Un beso.

Si Claire, en el curro seguro que te echan en falta. Es un final triste para una historia de soledad. Un beso.

Hola Alejandra, un placer tenerte otra vez por aquí.
Lastima que la soledad y el olvido al que te refieres, sean hoy en día los únicos compañeros de gran número de personas que parecen vivir al margen de cuanto les rodea. Gracias por la visita, un abrazo, nos leemos.

Igualmente gracias a ti Andre . Estas en tu casa. Un abrazo.

abril en paris dijo...

Morir y solo..¡ tremendo ! La única ventaja es que ahora puede seguirles y saber si llora alguien por él.
Triste pero con un punto de humor..negro ¡ claro!

¡ Gracias por pasar por el apartamento !

Un saludo afectuoso :-)

Sandra dijo...

Morir siempre es triste, ya sea solo o acompañado.

Muy bueno ;)

Saludos.

Folhetim Cultural dijo...

Olá passo pelo seu blog para convidar você a visitar o meu, que é dedicado a cultura. De segunda á sexta feira noticiário cultural, aos sábados, 9 da manhã minha coluna poética e ás 5 da tarde Chá das 5 sempre com uma participação especial. Irei aguardar sua visita lá. Abraços sucesso em seu blog. O endereço é informativofolhetimcultural.blogspot.com

Magno Oliveira
Twitter: @oliveirasmagno ou twitter/oliveirasmagno
Telefone: 55 11 61903992
E-mail oliveira_m_silva@hotmail.com

juan andrés estrelles dijo...

Gracias Abril.
No había caído en eso pero la verdad es que tienes razón. Si te paras a pensarlo es otra forma de verlo. Un saludo y hasta pronto.

Hola Sandra bienvenida, un placer tenerte por aquí.
Si, ciertamente muy triste.
Gracias por la visita un abrazo.

Hola Magno Gracias por la visita.